Decidir tomar agua


  •  Decidir tomar agua

Se intenta fomentar que los niños y niñas prefieran el agua por sobre las bebidas azucaradas.


Estudios han demostrado que muchos niños tienen bajos niveles de hidratación cuando llegan a la escuela, déficit que persiste a lo largo de día. En general, los niños no toman suficiente agua, no la beben con la regularidad que su organismo necesita, no saben distinguir las señales de deshidratación que su cuerpo emite y, por consiguiente, sufren los estragos que la falta de agua produce: falta de atención y concentración, falta de energía, sensación de lentitud y debilidad, entre otros.

Mucha agua se pierde en la sudoración, en la salivación, en la orina, en las lágrimas, en el aliento. Si consumimos menos cantidad de agua que la que expulsamos, corremos serios riesgos de deshidratación.

Por tanto, que sus hijos beban agua es muy importante porque no contiene calorías, regula la temperatura corporal y es la mejor opción de hidratación. Incentive el consumo de agua durante las actividades al aire libre; pero también al empezar el día, a lo largo de la jornada y antes de dormir. Note que hablamos de agua y no de líquidos en general.

Otro tipo de bebidas, especialmente aquellas que contienen gas, azúcar, calorías y químicos añadidos, no solo que no refrescan ni hidratan, sino que tienen un efecto contraproducente de retención de líquidos y aceleración momentánea del metabolismo, alteración e insomnio. Según investigaciones suficientemente solventes, este tipo de bebidas coadyuvan a enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.

Entre seis y ocho vasos de agua fresca, pura y segura son requeridos por el organismo de un niño escolar para funcionar adecuadamente.


Esté pendiente de los datos que revelan una potencial deshidratación en su hijo: orina muy amarilla, boca seca, sensación de sed, pocas lágrimas al llorar, debilidad muscular, cansancio y pereza, jaquecas, falta de atención, irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño.

Y recuerde que beber agua es un hábito como cualquier otro, que debe ser impulsado por los padres sobre todo con su ejemplo, pero también con explicaciones fáciles y claras, con motivaciones concretas, con menciones prácticas de los beneficios de hacerlo.


Compartimos algunas recomendaciones:

  • Hacer que las jarras de agua que se usan en casa se vean más divertidas.
  • Animar a los niños a llevar un toma todo de agua donde quiera que vayan.
  • Enseñarles a beber la suficiente cantidad de agua después del ejercicio, incluso si no tienen sed.